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En varias ocasiones hemos hablado de los cuidados básicos que debemos proveerle a nuestros senos. Es importante que mantengamos esta zona siempre bien hidratada, ya que, de otra forma los mismos comienzan a perder consistencia, se muestran flácidos y la piel pierde su densidad. Es por esta razón que resulta fundamental aplicar las cremas necesarias y además, elegir muy bien la que vayamos a utilizar. Por eso, hoy te damos algunos consejos para que elijas una crema correctamente, ¡presta mucha atención!

Dependiendo de lo que queramos lograr será el tipo de crema que elijamos, por ejemplo, si solamente queremos hidratar, entonces es conveniente comprar una rica en borraja, aguacate o germen de trigo. Estos ingredientes nos permiten mantener la piel de esta zona suave y elástica.

Por otro lado, si lo que tenemos es un problema de flacidez, entonces lo mejor es elegir una que favorezca la formación de colágeno y elastina, por tanto, lo mejor son las cremas ricas en rosa mosqueta, silicio o centella asiática.

Por último, si queremos reafirmar los senos, entonces elige una crema que contenga árnica, romero, ginseng, soja, trigo, castaño de indias o hamamelis. Estas sustancias aportan proteínas que retensan la piel y actúan como astringentes.

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Dejas de ser niña cuando empiezas a desarrollarte y a partir de allí los senos forman parte de tu identidad corporal. Son fuente de alimento para el recién nacido y tienen una marcada carga sexual. Preservar su salud depende sólo de ti.


Belleza femenina

Los senos forman parte de la identidad de la silueta femenina. Desde la pubertad en adelante, van desarrollándose hasta alcanzar el tamaño y la forma de cada mujer en particular. Son bellos y deseables. Y también fuente de alimento en la época de alimentar a tu bebé, atributo que las mujeres compartimos con todas las hembras de los mamíferos. Pero hay algo que nos distingue y es que para los humanos los senos de la mujer tienen también un claro componente sexual y son fuente de atracción y placer. Por eso, un seguro control de mamas es un tema delicado y al que, sin embargo, debes prestarle mucha atención durante tu vida.

Dar de mamar

Biológicamente, la mama es una glándula sudorípara modificada y su función primordial es la producción de leche para amamantar. Así, los pechos mantienen un volumen considerable, que aumenta aproximadamente un tercio durante los períodos de lactancia.
La glándula mamaria se origina en la profundidad de la piel; se desarrolla en el inicio de la adolescencia, y su crecimiento será acompañado por la piel que se adaptará a las nuevas formas y tamaños. Además, los estímulos hormonales de la menstruación, embarazo y maternidad, los tratamientos hormonales y la obesidad, provocan el aumento de su tamaño.

Riesgos


Casi el 50% de los cánceres de mamas se desarrollan en mujeres sin indicios que indiquen algún tipo de riesgo. Sin embargo, hay elementos que juegan un papel importante en cuanto a probabilidad de desarrollar la enfermedad. Estos son la edad (el 80% de los casos se dan en mujeres de más de 50 años), los factores genéticos (antecedentes familiares), la primera menstruación antes de los 11 años, el no haber tenido embarazos y la menopausia después de los 55 años. Además, inciden el consumo de anticonceptivos orales, haber realizado terapia de reemplazo hormonal y el alto consumo de alcohol. Por el contrario, muchos estudios demuestran que el cáncer de mama no es más común en mujeres con prótesis estéticas. Desde el punto de la vista de la salud, todas las mujeres a partir de los 20 años debemos incorporar una rutina de control de las mamas. Tomar conciencia de esto es la mejor forma de cuidarte.

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