
Como sabemos, durante el
embarazo es hacer
ejercicios, aunque, no cualquier tipo de actividad. Entre las recomendadas se encuentra la natación, un deporte de bajo impacto que nos permite mantenernos en forma sin peligro a lesionarnos.
Debemos tener en cuenta que el agua hace que nuestro peso físico sea menor, por lo que es especialmente bueno para mujeres en estado de gestación, ya que así solo se estarían apoyando en un 50% del peso, por lo que el riesgo de hacerse daño es mucho menor. Esta es una de las principales ventajas de este tipo de ejercicio, aunque no la única, a continuación te contamos el resto:
- Dentro del agua nuestra temperatura corporal se mantiene, sin sobrecalentarse, por tanto no supone un riesgo para el bebé.
- Nos mejora a nivel muscular, ya que generamos resistencia, tonificamos los músculos, adquirimos más fuerza y movilidad.
- Mejora la circulación sanguínea, ya que el entrenamiento en el agua hace que la oxigenación de la piel sea mejor.
- Disminuye el dolor de la zona lumbar, en el agua la mujer no tiene que soportar el peso del vientre, por lo que la columna funciona con mayor aptitud, nuestros movimientos son más ligeros y nuestras vértebras se ven aliviadas.
- Mejora la respiración, nos ayuda a tonificar el diafragma, lo que hace que mejore la ventilación pulmonar.
- Ventilación integral, el agua masajea nuestro cuerpo produciendo un estado de
relajación.
Estos son algunos de los beneficios de practicar natación durante el embarazo, sin duda buenas razones para intentarlo.
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Publicado por
Linda Lee |
16:38
|
Ámbito Laboral,
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Relajación
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Aunque la fatiga mental no es exclusiva del ámbito laboral, es seguramente el lugar donde más probabilidades tenemos de padecerla. Tienden a sufrirla más aquellas personas que en su puesto de trabajo desempeñan tareas que requieren una especial concentración, memoria, coordinación, autoexigencia o autocontrol emocional, porque son las que conllevan una mayor carga mental.
Si nos sentimos agotados nada más iniciar nuestra tarea, somos incapaces de mantener la atención, sufrimos mareos, fatiga ocular o dolores de cabeza, nos duelen los músculos y las articulaciones y tenemos problemas gastrointestinales puede ser que estemos ante un caso de fatiga mental. Cuando un trabajador alcanza este estado, lo normal es que se vea abocado a una sucesión de distracciones y errores, disminuyendo a la larga su eficacia y productividad laborales.
Proponemos a continuación algunas pautas para combatirla:
- Establecer objetivos parciales, pequeñas metas: ir paso a paso nos ayudará a discriminar prioridades y a no agobiarnos ante “misiones imposibles”. La organización es fundamental.
- Realizar pausas programadas, moviéndonos de nuestro sitio, estirando los músculos, practicando algún pequeño ejercicio de relajación o incluso, si es posible, saliendo un rato al aire libre.
- Mantener un ambiente de trabajo sano: tener ordenada nuestra mesa, vigilar la ergonomía, las posturas... Es importante que el espacio laboral disponga de una iluminación adecuada, que no haya ruidos excesivos y que no se produzcan cambios bruscos de temperatura.
Además, los expertos recuerdan que la motivación es esencial. Un trabajador motivado tiene menos probabilidades de alcanzar un nivel crónico de fatiga mental.
Todos estos consejos deberán combinarse con unos hábitos saludables para ser efectivos: mantener una dieta equilibrada y variada, realizar ejercicio físico, dormir entre 7 y 8 horas, y mantener el estrés a raya.
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