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Aunque la fatiga mental no es exclusiva del ámbito laboral, es seguramente el lugar donde más probabilidades tenemos de padecerla. Tienden a sufrirla más aquellas personas que en su puesto de trabajo desempeñan tareas que requieren una especial concentración, memoria, coordinación, autoexigencia o autocontrol emocional, porque son las que conllevan una mayor carga mental.


Si nos sentimos agotados nada más iniciar nuestra tarea, somos incapaces de mantener la atención, sufrimos mareos, fatiga ocular o dolores de cabeza, nos duelen los músculos y las articulaciones y tenemos problemas gastrointestinales puede ser que estemos ante un caso de fatiga mental. Cuando un trabajador alcanza este estado, lo normal es que se vea abocado a una sucesión de distracciones y errores, disminuyendo a la larga su eficacia y productividad laborales.

Proponemos a continuación algunas pautas para combatirla:

- Establecer objetivos parciales, pequeñas metas: ir paso a paso nos ayudará a discriminar prioridades y a no agobiarnos ante “misiones imposibles”. La organización es fundamental.

- Realizar pausas programadas, moviéndonos de nuestro sitio, estirando los músculos, practicando algún pequeño ejercicio de relajación o incluso, si es posible, saliendo un rato al aire libre.

- Mantener un ambiente de trabajo sano: tener ordenada nuestra mesa, vigilar la ergonomía, las posturas... Es importante que el espacio laboral disponga de una iluminación adecuada, que no haya ruidos excesivos y que no se produzcan cambios bruscos de temperatura.

Además, los expertos recuerdan que la motivación es esencial. Un trabajador motivado tiene menos probabilidades de alcanzar un nivel crónico de fatiga mental.

Todos estos consejos deberán combinarse con unos hábitos saludables para ser efectivos: mantener una dieta equilibrada y variada, realizar ejercicio físico, dormir entre 7 y 8 horas, y mantener el estrés a raya.

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Mejores posiciones para dormir en el embarazo. Si consultas con una mamá con experiencia, que haya pasado varios embarazos ya, seguramente te tranquilizará diciendo que no existen muchas reglas generales y que de algún modo tú vas encontrando las posiciones más cómodas a medida que el vientre aumenta.


Más allá de esos conceptos, es posible dar algunos consejos o sugerencias que mejorarán tu descanso y contribuyen a dormir mejor. Algunas tienen que ver con posturas y otras con medidas fáciles que ayudan a pasar mejor especialmente los últimos meses. Te invito a repasarlas…

* Descarta dormir boca abajo y boca arriba (siempre hablamos de los meses en losque la pancita está bien crecida, por supuesto). Lo ideal es dormir de costado y entre dormir hacia la derecha o hacia la izquierda, se recomienda esto último para que el peso uterino no comprima la vena cava inferior y limite la circulación de la sangre.

* Ayúdate con almohadas, en particular te recomiendo colocar una bajo la rodilla de la pierna que queda más arriba, ya que en general la flexionas quedando la otra pierna estirada.

* Eleva un poco el colchón en la parte de las piernas, por poco que sea, deja las piernas más elevadas y ayuda a la circulación general aliviando además posibles dolores en las piernas.

* Si estás padeciendo algo de acidez estomacal, el consejo es dormir semisentada, esto suele suceder al final del embarazo y es muy efectivo.

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