Ésta es una de las recetas más conocidas y más puesta en práctica por las mujeres españolas. Sus ingredientes están presentes en todas las alacenas culinarias, te dejará una piel preciosa y en perfectas condiciones para presentarte en cualquier fiesta o reunión familiar.

Fácil, sencilla y económica, esta fórmula puede utilizarse sobre una piel seca, ajada, con falta de vitalidad y brillo natural.
Gracias a sus propiedades, contribuye a reafirmar la piel, devolviéndole su elasticidad y tono. También posee una acción preventiva contra el envejecimiento cutáneo y un efecto lifting que suaviza las arrugas.

Bate una clara a punto de nieve y, cuando esté lista, añádele una cucharadita de miel, a ser posible de textura fluida. Enriquece la mezcla con veinte gotas de aceite de almendras y revuélvelo muy, muy bien. Aplícatelo en el rostro y cuello durante veinte minutos aproximadamente; si dejas pasar este tiempo y lo mantienes en tu rostro, no será contraproducente, al revés, puede resultar beneficioso. Retírala como todas las mascarillas: agua y más agua hasta que no quede ni rastro de ella.

Póntela una vez por semana y olvídate de las arrugas.

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